
CASABLANCA · CHILE
El vino chileno cambió cuando miró hacia el océano.
Durante décadas, la viticultura chilena se desarrolló principalmente en los valles interiores.
Casablanca abrió una posibilidad distinta. La influencia del Pacífico, las mañanas frescas y las tardes ventiladas demostraron que la costa podía producir vinos más tensos, frescos y precisos.
Lo que hoy parece evidente fue, en su momento, una apuesta arriesgada.
EL VALLE DE CASABLANCA
Aquí el paisaje no es el escenario. Es parte del vino.
A fines de los años 80, algunos productores comenzaron a mirar hacia la costa. Entre ellos, Pablo Morandé ayudó a demostrar que Casablanca podía producir vinos de gran calidad cuando muchos todavía consideraban el valle demasiado frío para la viticultura.
Con el tiempo, Casablanca se transformó en uno de los principales referentes del vino costero chileno.
La cercanía al Pacífico, la niebla matinal, el viento constante y los suelos de origen granítico siguen definiendo su identidad hasta hoy.

Una historia reciente
1982
Primeras plantaciones modernas en Casablanca.
1990s
El valle se consolida como referencia para vinos de clima frío.
2011
Llegamos a Orrego Arriba.
2012
Plantamos nuestras primeras parras.
Hoy
Ocho variedades plantadas.
CLIMA COSTERO
La influencia del Pacífico se siente todos los días.
Niebla marina
Modera temperaturas y protege la frescura natural de las uvas.
Viento costero
Mantiene el viñedo ventilado y favorece una maduración lenta.
Suelos graníticos
Obligan a las raíces a profundizar en busca de recursos.
NUESTRO VIÑEDO · ORREGO ARRIBA
Dentro de Casablanca buscamos uno de sus rincones más expuestos.
Décadas después de las primeras plantaciones del valle, llegamos buscando exactamente aquello que había hecho famoso a Casablanca: frescura, tensión y una fuerte influencia oceánica. Lo encontramos en Orrego Arriba.
Ubicado en el sector norponiente del valle, este rincón recibe de forma directa la influencia del Pacífico. Aquí el viento costero recorre el viñedo durante gran parte del año y la luminosidad es especialmente intensa.
No son condiciones cómodas para la vid. Precisamente por eso nos interesaron.
El viento modera las temperaturas, mantiene el viñedo sano y ralentiza la maduración. La luz favorece el desarrollo aromático y permite alcanzar madurez sin perder frescura.
El resultado son vinos con mayor tensión natural, acidez vibrante y perfiles aromáticos definidos.


El corredor del viento
En Casablanca se conoce a Orrego Arriba como el "Corredor del Viento".
Cada día el aire frío del Pacífico encuentra una ruta natural entre los cerros de la Cordillera de la Costa y atraviesa Orrego Arriba.
Lo sentimos todos los días.
A veces en forma de una brisa fresca.
Otras veces en ráfagas que obligan a afirmarse el sombrero.
Ese flujo constante ayuda a secar rápidamente el rocío de la mañana, reduce naturalmente la presión de enfermedades y permite que las uvas maduren más lentamente.
Es una de las razones por las que plantamos aquí.
No a pesar del viento.
Precisamente por él.
FOTOGRAFÍA PENDIENTE · EVIDENCIA DEL VIENTO
Buscar brotes inclinados, cubiertas vegetales en movimiento, niebla entrando al viñedo, o banderas o mangas de viento.
Panel climático
- 18 km
- del Océano Pacífico
- 220–250 m
- sobre el nivel del mar
- 8–30 °C
- temperaturas habituales de verano
- -2–15 °C
- temperaturas habituales de invierno
- 250–300 mm
- de lluvia anual
- Mayo–Septiembre
- temporada de lluvias
El clima frío no es una idea abstracta. Se traduce en maduraciones más lentas, mayor acidez natural y vinos que privilegian la frescura, la precisión y la expresión del lugar.
El viñedo, cuartel por cuartel
Selecciona un cuartel para conocer la variedad y los vinos que nacen de él.
LO QUE CULTIVAMOS
Algunas pertenecían naturalmente a Casablanca. Otras llegaron por curiosidad.
Ocho variedades. Ocho preguntas.
Las que esperabas encontrar
Sauvignon Blanc
Casablanca ayudó a convertirla en una referencia del vino chileno de clima frío.
Pinot Noir
La variedad tinta más plantada bajo la influencia costera del valle.
Syrah
Una excepción deliberada para explorar tintos de clima frío.
Las que nos despertaban curiosidad
Grenache
Cuando lo plantamos, prácticamente nadie imaginaba Grenache en Casablanca.
Roussanne
Nos interesaba entender cómo una variedad mediterránea podía responder a un entorno costero.
Viognier
La puerta de entrada a blancos aromáticos y complejos.
Malbec
Más tensión, menos madurez y mucha más elegancia que en zonas cálidas.
Cabernet Franc
Una búsqueda de frescura, hierbas y especias antes que potencia.
UNA DECISIÓN PRÁCTICA
No construimos una bodega para parecer una bodega.La construimos para hacer vino.

Cuando llegó el momento de construir, teníamos dos puertos a pocos kilómetros y una pregunta simple: ¿realmente necesitábamos levantar un gran edificio para lograr estabilidad térmica?
Los contenedores refrigerados ya estaban diseñados para resolver exactamente ese problema. Durante años habían cruzado océanos transportando productos sensibles a temperatura controlada.
Reutilizarlos para elaborar vino era simplemente la solución más lógica.
Hoy siguen siendo el corazón de nuestra bodega. No porque sean diferentes. Porque funcionan.
Un contenedor diseñado para mantener temperatura constante
- 01Pared exterior de acero
- 027 cm de aislamiento de poliuretano inyectado
- 03Revestimiento interior de acero inoxidable
- 04Ambiente protegido para la elaboración y guarda del vino
Tres ventajas concretas
Estabilidad térmica
El aislamiento reduce las variaciones de temperatura durante el día y la noche, ayudando a mantener condiciones más estables para la elaboración y guarda.
Reutilización inteligente
Damos una segunda vida a estructuras ya existentes en lugar de construir desde cero.
Cero consumo energético
El aislamiento térmico elimina la necesidad de climatización artificial durante todo el año.
Diseñada para el lugar donde vivimos
Casablanca es un valle de clima frío, con temperaturas moderadas gran parte del año y una fuerte influencia oceánica.
El mismo entorno que ayuda a conservar la frescura de nuestras uvas también reduce las necesidades energéticas de la bodega.
Por eso los contenedores no son una curiosidad arquitectónica. Son parte de un sistema pensado para trabajar en armonía con el lugar donde estamos.
DEL VIÑEDO A LA BOTELLA
Menos recetas. Más observación.
No seguimos una fórmula única para todos los vinos. Cada variedad y cada temporada plantean preguntas distintas.
Vendimiamos buscando equilibrio antes que sobremadurez. Fermentamos con intervenciones mínimas cuando tiene sentido. Y cuando no tiene sentido, hacemos lo que creemos que es mejor para el vino.
Probamos, observamos y ajustamos. A veces eso nos lleva a resultados esperados. Otras veces nos lleva a vinos como Night Rosé, fermentado con levaduras de sake.
La curiosidad sigue siendo una de nuestras herramientas más importantes.
CONSECUENCIAS DE UNA FORMA DE TRABAJAR
La sustentabilidad no es un departamento. Son decisiones.

CONTENEDORES REUTILIZADOS
Dimos una segunda vida a estructuras diseñadas para mantener temperatura estable durante travesías oceánicas.

USO EFICIENTE DEL AGUA
Aplicamos únicamente el agua que cada planta necesita.

CULTIVO ORGÁNICO
Trabajamos sin pesticidas sintéticos para mantener un suelo vivo.

COMPOSTAJE
Los residuos orgánicos regresan al suelo como materia orgánica.

RESERVA BIOLÓGICA
Más del 10% del predio permanece con vegetación nativa.

BOTELLAS MÁS LIVIANAS
Reducen las emisiones asociadas al transporte internacional.
La mejor manera de entender este lugar es recorrerlo.
Las decisiones que tomamos en el viñedo, la bodega y el campo terminan reflejándose en cada botella.
Pero el vino es solo una parte de la historia. La otra parte está aquí. Entre las parras, el viento costero y las conversaciones que surgen alrededor de una copa.
LO QUE ESTAMOS EXPLORANDO AHORA
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